Introducción: el real período dorado
El periodo de mayor prosperidad y crecimiento per cápita en Uruguay ocurrió durante la época liberal de la segunda mitad del siglo XIX, caracterizada por la libertad económica y la moneda sana, en lugar de la etapa batllista.
La discusión sobre cuándo fuimos realmente la Suiza de América no es una cuestión meramente académica.
Identificar correctamente las instituciones que hicieron posible aquella prosperidad resulta fundamental para comprender por qué convergimos con las economías más avanzadas del mundo y por qué posteriormente comenzamos a alejarnos de ellas.
Diversos autores han enfatizado la etapa batllista como el período de mayor prosperidad nacional, desplazando la atención de la segunda mitad del siglo XIX.
Con escasa atención a los indicadores económicos de largo plazo, se ha intentado reivindicar como época próspera a un período que otros investigadores identifican como el inicio del dirigismo y del estatismo en Uruguay.
Fue durante ese período cuando sucesivas reformas institucionales ampliaron la participación del Estado en la economía, consolidaron monopolios públicos y fortalecieron los privilegios del empleo estatal.
El crecimiento de esa estructura estatal hasta nuestros días es analizado con mayor detalle en el artículo Nuestro Estado Elefante.
Ramón Díaz en Historia Económica del Uruguay

El economista sostiene que la etapa batllista marcó el comienzo del deterioro relativo del Uruguay luego del período de convergencia con las economías más desarrolladas de Europa.
Los países no se hacen ricos de la noche a la mañana ni suelen empobrecerse de forma inmediata.
Durante un tiempo pueden mantener niveles elevados de bienestar, aun cuando las condiciones que hicieron posible esa prosperidad comienzan a deteriorarse.
En numerosos casos históricos, el deterioro económico fue inicialmente imperceptible.
La riqueza acumulada durante décadas permitió sostener durante un tiempo elevados niveles de consumo y bienestar, aun cuando las bases productivas comenzaban a debilitarse.
A medida que se consume el capital acumulado y disminuyen los incentivos a la inversión, los efectos sobre la productividad y el crecimiento se vuelven cada vez más visibles; como se describe con datos en el artículo La devastación de Venezuela.
El papel del consumo y la riqueza
La riqueza de un país depende del trabajo productivo útil de sus habitantes, lo que hacen con lo que les brinda el entorno y con su capacidad creativa.
Las diferencias económicas entre los pueblos se miden por medio del ingreso per cápita, y ello depende del capital acumulado en generaciones anteriores, lo que se manifiesta en el nivel de la productividad de su población.
El aumento sostenido del nivel de vida solo puede mantenerse mediante incrementos de productividad derivados de la acumulación de capital y de nuevas inversiones.
Cuando el consumo crece sin una expansión equivalente de la capacidad productiva, el resultado suele ser el estancamiento económico.
Desde esta perspectiva, el Uruguay batllista todavía disfrutaba de los beneficios acumulados durante el período liberal del siglo XIX.
Sin embargo, según Díaz, fue precisamente entonces cuando comenzaron las tendencias institucionales que posteriormente conducirían al alejamiento respecto de las economías más prósperas, lo que se conoce como la divergencia.
La reedición del libro Historia Económica de Uruguay

El economista uruguayo Hernán Bonilla en ocasión de la reedición del libro Historia económica de Uruguay, en nota del diario local El País, indica sobre la obra de Ramón Díaz:
“La Historia Económica de Uruguay es un libro fundamental y el mejor con ventaja, que se ha escrito sobre la historia de nuestro país, incluso en términos generales, ya que los conocimientos enciclopédicos de su autor contemplan la política, la sociedad y los cambios institucionales y culturales, entre otros temas.
Uno de sus grandes aciertos es definir con agudeza nuestros períodos de prosperidad y depresión, tantas veces mal ubicados y explicados en otros clásicos de nuestra historiografía.
El redescubrimiento del siglo XIX, su estudio crítico del batllismo, polémico e inapelable, y el estudio de nuestro estatismo desbocado de mediados del siglo pasado y los avances graduales del fin de siglo pautan una obra que obliga a pensar y repensar al Uruguay.
Esta reedición va acompañada de un nuevo capítulo que lo actualiza hasta nuestros días, escrito por un servidor”.
En el capítulo VI, El Tiempo de Batlle, se menciona a la era batllista como la etapa de un fuerte estatismo y proteccionismo comercial.
Al inicio de la sección y luego del primer subtítulo Ocaso del liberalismo, se menciona al gran historiador uruguayo Pivel Devoto y como describía el cambio de filosofía económico-política producido con el inicio del nuevo siglo, tras la cúspide del liberalismo que nos caracterizó en la era anterior.
La Suiza de América
La Suiza de América en realidad corresponde al período de mayor prosperidad del país, ubicado en la segunda mitad del siglo XIX.
Ese sitial de privilegio fue logrado con libertad económica, una combinación entre libre comercio y moneda respaldada en el oro (o$u), emitida en competencia por bancos privados antes de la creación del monopolio estatal de la emisión, en 1896 con el BROU.
Por medio de sus estudios historiográficos Díaz ubica al período de la convergencia económica entre los años 1871 y 1887, cuando nuestro PIB per cápita se alineaba al de los países más ricos de Europa.
En su obra, el autor también desarrolla una interpretación crítica del batllismo. A partir de abundante evidencia histórica y económica, analiza el crecimiento de la estructura estatal y las transformaciones institucionales que acompañaron ese proceso.
Ubicando ese período como el inicio de tendencias que según él desembocarían posteriormente en el estancamiento económico del país.
Los datos de la época dorada
Como señalé en el artículo publicado en abril de 2025: Mercantilismo uruguayo y proteccionismo estatal además de la banca libre fue la apertura comercial lo que nos ubicó en los primeros lugares del globo.
El siguiente cuadro muestra cómo el ingreso per cápita del Uruguay entre 1871 y 1887, medido en US$ del año 1985, incluso estuvo por sobre el europeo en aquellos años.

Fuente: Díaz, Ramón. Historia Económica de Uruguay, edición actualizada, 2020, p. 165
No solo crecíamos a un buen ritmo en la economía, sino también en población, gracias a la constitución liberal de 1830 y en oposición a la tradición mercantilista, en esa época colonial.
También el crecimiento demográfico de aquellos años da cuenta de la recepción de inmigrantes por las condiciones que el país ofrecía en aquel entonces.
Más población, más edificios, más comunicaciones y más actividad económica
Bajo el subtítulo Más población, más edificios y más comunicaciones (pág. 169), Díaz indica que entre 1852 y 1874 la población del país pasó de 132 000 a 400 000 habitantes; esto significa que se triplicó, registrando una tasa de expansión demográfica del 5.2% anual.
Señala que según Eduardo Acevedo, la prensa en 1865 indicaba que desde el primer día de arribo de los inmigrantes había disponibles entre 3000 y 4000 puestos de trabajo.
En este contexto, la edificación se desenvolvía a gran ritmo y los permisos de construcción de viviendas solo estaban limitados por la “escasez de brazos”.
Por otra parte, entre 1858 y 1862, el número de establecimientos industriales y comerciales en todo el país creció a un ritmo del 7.4% anual, pasando de un estimado de 4454 a 5928 comercios.
Finalmente, el stock vacuno aumentó de 1.9 millones en 1852 a 3.7 millones en 1860, lo que representa una tasa de crecimiento del 8.7% anual.
Estos indicadores muestran una economía en rápida expansión, caracterizada por fuertes corrientes inmigratorias, crecimiento de la actividad productiva, aumento de la construcción, expansión del comercio y acumulación de capital.
No se trataba únicamente de una percepción de prosperidad, sino de un proceso observable en múltiples variables económicas y demográficas.
Si Uruguay era tan exitoso, ¿qué ocurrió después?
Sin embargo, a partir del cambio de siglo comenzó a producirse una transformación gradual del modelo institucional uruguayo.
El crecimiento del aparato estatal, el avance del proteccionismo y la progresiva sustitución de mecanismos de mercado por decisiones políticas fueron alterando las condiciones que habían permitido aquella convergencia con las economías más avanzadas.
Conclusión
La evidencia histórica muestra que la identificación de Uruguay como “La Suiza de América” no nació durante el auge del estatismo del siglo XX sino durante el período de mayor libertad económica de nuestra historia.
Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando el país experimentó una notable convergencia con las economías más desarrolladas del mundo, combinando apertura comercial, estabilidad monetaria, recepción masiva de inmigrantes y una rápida acumulación de capital.
Los datos recopilados por Ramón Díaz y otros historiadores permiten observar una realidad muchas veces olvidada: Uruguay alcanzó niveles de prosperidad excepcionales antes de la expansión del aparato estatal que caracterizaría posteriormente al siglo XX.
La riqueza acumulada durante aquella etapa permitió mantener durante décadas un elevado nivel de vida, aun cuando comenzaban a surgir instituciones y políticas que, según esta interpretación, terminarían debilitando las bases del crecimiento.
Por ello, cuando se reivindica la expresión “La Suiza de América”, no se está evocando el período de construcción del Estado de bienestar, sino una etapa anterior de libertad económica, moneda sana y apertura al mundo.
En esa experiencia histórica encuentra una referencia para pensar el futuro: recuperar las condiciones que alguna vez permitieron a Uruguay ubicarse entre las sociedades más prósperas del planeta.
Referencias y Notas
Nota del 9/3/2018 publicada en el diario El País Historia Económica por Hernán Bonilla: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/historia-economica
Origen Constitucional del Estado Empresario en Uruguay
Evolución del Estado Empresario (1918): La descentralización de los servicios comerciales e industriales del Estado uruguayo se originó en el Art. 100 de la Constitución de 1918, el cual otorgó autonomía de gestión a los servicios públicos mediante Consejos Autónomos, rompiendo con la centralización de los ministerios tradicionales.
Régimen de Entes Autónomos (1934): La estructura jurídica definitiva de las empresas públicas se consolidó en la Sección XII (Arts. 181 y 185) de la Constitución de 1934. Esta reforma institucionalizó las figuras de Entes Autónomos y Servicios Descentralizados, regulando sus directorios y el control financiero estatal.
Blindaje de Monopolios Públicos (1934): La potestad legal de crear monopolios estatales quedó regulada en el Art. 75 (Numeral 17) de la Constitución de 1934. Esta norma estableció que para instituir un monopolio a favor del Estado se requiere el voto de la mayoría absoluta del total de componentes de cada Cámara del Poder Legislativo.
Inamovilidad de funcionarios Públicos (1934): El estatuto del funcionario y la inamovilidad absoluta se integraron en la Sección II (Arts. 58 y 60) de la Constitución de 1934. Se determinó que «el funcionario existe para la función» y se limitó su destitución exclusivamente a tres causales (ineptitud, omisión o delito), requiriendo sumario previo y venia del Senado.
Bibliografía
Díaz, Ramón. Historia Económica de Uruguay. Montevideo, edición actualizada, 2020.
Pivel Devoto, Juan E. Historia de la República Oriental del Uruguay. Bértola, Luis. Ensayos de Historia Económica.





Vale una anécdota personal. Mi padre. Italiano emigrado a este dichosos país tras la IIGM, encontro aquí un temanso de paz y trabajo. Se hizo Batllista, porque «Batlle tenia una chacra en Piedras Blancas, como nosotros».
Cuando el modelo Ballista fracasa tras el cierre comercial europeo (1954) y en pleno colegiado, desataron controles multiples de cambio y Detracciones (impuestos) al agro, para salvar el modelo asistencialista.
Cuando esto estalla finalmente en una INFLACION y corrección cambiaria, ya le habían pasado la posta a los Blancos.
A quienes cree ud. que culpó mi Padre, de la Inflacion y miseria subsecuente?
A los Blancos!
Años después (estudiando) yo descifre la verdad del problema.
Lo mismo que la Suiza de América, pero al revés.
Quien domina el relato domina y conserva el poder.
Muchas gracias estimado, y gracias por la anécdota muy pertinente aquí.
Un artículo necesario y brillante, para que no nos roben otra vez, el éxito del Liberalismo (como sistema economico y politico), los Socialistas de todo pelaje.
Hoy se habla de adueñarse del «relato», y eso es lo que ni mas ni menos hicieron los Batllistas sobre el Uruguay exitoso, abierto al mundo, que ellos en realidad sangraban, trancaban y dificultaban. (Sigue).
Excelente análisis del Profesor Gonzalo Novoa. Es fundamental establecer el relato real de la verdadera historia del país, en especial, para el conocimiento de las nuevas generaciones.
Me alegra mucho que una de sus fuentes sea la de mi amigo Juan Pivel Devoto.
Muchas gracias estimado Alem, por la lectura del artículo y por su valioso comentario.